Las ficciones de Duane Michals

La muerte, el deseo, la ironía y los sueños son temas recurrentes en las fotografías de Duane Michals (Pensilvania, 1932). No le interesa la realidad, no busca competir con el azar intentando capturar una imagen del exterior, su obra es intimista, un reflejo -como él lo describe- de sus propios procesos mentales y que expresa con breves pero impactantes historias narradas con fotografías.

Michals se dedica a la fotografía desde 1958, aunque tiene estudios de diseño abandonó casi de inmediato la escuela y formación prácticamente es autodidacta. Cuando se muda a Nueva York comienza a trabajar como fotógrafo de modas.


Pocos años después comienza a desarrollar su singular obra, que consiste en fabricar escenas a las que fotografía de manera secuencial en blanco y negro, y a las por lo general incorpora un texto que redondea a la obra, estas características lo apartan de la fotografía convencional y acercan al arte conceptual.

Esto da como resultado una serie de fascinantes imágenes, expuestas casi siempre en un pequeño formato, que se apartan completamente de la realidad, como mucha influencia del surrealismo de Rene Magritte, despertando en el espectador sentimientos que van desde la sorpresa hasta el terror.


Su obra forma parte del grupo de artista que en los años setenta y ochenta revaloraron ya no la capacidad de captar instantes decisivos de la cámara, sino la potencia creativa que es posible explotar de la fotografía. Una fotografía “compuesta, manipulada y ficcionalizada de manera autorreflexiva”(1) como la elaborada por Les Krims o Cindy Sherman. En el caso de Michals, su trabajo reivindica las emociones personales dentro de la obra de arte.




Fuentes consultadas:
1. Crimp, Douglas, "La actividad fotográfica de la posmodernidad", en Ribalta, Jorge, Efecto real. Debates posmodernos sobre la fotografía, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2004.
2. "Duane Michals explica que los materiales de sus fotografías son los procesos de su mente"
3. Duane Michals

Aqueous Fluoreau


Mark Mawson es británico, fotógrafo internacional con 21 años de experiencia, capturando la esencia de la gente bajo un espectro diferente, se especializa en tomas fotográficas debajo del agua. Su trabajo es muy completo, retratos, paisaje, moda. Su obra Aqueous se ha convertido en obra coleccionable y su serie reciente Aqueous Fluoreau, instantáneas llenas de colorido y magia gracias al uso de de la tinta de colores, fue vital y primordial al principio de 2012. Es representado por varias galerías y su trabajo personal está en muchas colecciones privadas en el mundo entero.
Su vídeo Aqueous fue proyectado en las paredes de Palacio de Buckingham delante de la Reina como telón de Sir Paul McCartney en el Viaje de Misterio Mágico, como parte del aniversario del jubilee









Fuente:
http://www.markmawson.com/

ASHLEY ELLEN GOETZ / LAS POLAROIDS


Estados Unidos Vintage
Estas instántaneas son muestras de un proyecto sobre el que trabajó, un viaje en el que tomó estas fotografías por Montana, Wyoming, Minneapolis y Santo Paul. Ashley Ellen Goetz consideraba que la permanencia de una Polaroid fuerza al fotógrafo a considerar cada aspecto de composición en unos segundos de fe. Polaroid ha interrumpido su producción de la película debido a su costo y poca demanda. Este gesto coloca una gran nostalgia sobre el proceso. Hay verdadero valor en la película inmediata. Para Ashley era lo más cercano al arte, cuando el fotógrafo capta la esencia simple de un momento. Las Polaroids son un arte que lleva historias, viajes del camino, conciertos, risas. Ashley recogía esos momentos como si fuera un niño que colecciona tarjetas de béisbol.




Fuente:
http://ashleyellen.com/polaroids

Otra forma de apreciar la escultura


Alejandra Figueroa vive en París. Se ha concentrado en investigar la vida íntima de las estatuas, principalmente del periodo clásico grecolatino. Importantes colecciones en Europa, como las del Museo del Louvre y la Basílica de San Pedro, han adquirido sus fotografías. Recientemente, el Museo Nacional del Virreinato, en México, la invitó a fotografiar su colección de figuras coloniales, trabajo que desembocó en el libro Fotografías de Alejandra Figueroa. El poeta Antonio Deltoro pasea sin prisa entre las esculturas, que "anticiparon la fotografía en blanco y negro". Su predilección por los pies se puede constatar en muchas de las estaciones de su escritura, pero sobre todo en el título de uno de sus mejores libros: Los días descalzos. 
[Extracto tomado de Letras libres, No. 41, May2002, por Alejandra Figueroa y Antonio Deltoro]

Alejandra  Figueroa ha comentado que sus inicios en la fotografía se dieron debido a su gusto por la historia del arte y la arquitectura. “Cuando no usaba lentes me acostumbré a acercarme a todo, porque quería ver bien las cosas y a veces no lo lograba, por esta costumbre es que me interesan mucho los detalles, porque en ellos está todo y puedes conocer a una persona con tan sólo observar las cosas que nadie ve”. Para Alejandra Figueroa su cámara es como un marido fiel al que sólo le debe proporcionar los cuidados básicos. Para desempeñar su trabajo, no utiliza tripié ni iluminación artificial, todo es manual y sólo es matizado por la intensidad natural de la luz: “no me gusta complicarme ni cansarme, saco mi cámara de 35 milímetros y uno o dos lentes y con eso hago todo”, explicó.









Fuente:
htpp:/www.letraslibres.com/revista/portafolios/tiempo-en-reposo
http://www.uv.mx/gaceta/Gaceta73/73/quemar/Quemar07.htm


Oleg Dou




Oleg Dou es un joven fotógrafo moscovita que trabaja exhaustivamente editando digitalmente sus fotografías, retratos en su mayoría,  hasta lograr que los rostros de sus modelos adquieran un aspecto deshumanizado, andrógino y de una belleza perturbadora.  En 2007,   los 24 años gana el Premio Internacional de Fotografía y el Premio Internacional de Color después de su primera exposición en la galería Le Simoun, en París. Antes de dedicarse a la fotografía trabajó como diseñador de web.
Sus fotografías se caracterizan por centrarse en el primer plano, captura rostros que  a través de la manipulación digital adquieren una textura de porcelana, y una “expresión” inexpresiva, frágil e inocente y al mismo tiempo aterradora. 






 




Referencias




"Wavelength" (1967) de Michael Snow

Donato Totaro define el filme titulado Wavelength como “el Citizen Kane del cine experimental”. Su aseveración hace pensar que estamos, no ante cualquier propuesta cinematográfica, sino ante una obra mayor. Realizado en 1967, y con una duración de 45 minutos, Wavelength parecería no durar mucho (considerando que los largometrajes duran, en promedio, de 90 a 120 minutos). No obstante, al ver la obra de Snow, el espectador es colocado al borde del abismo; Snow nos recuerda la existencia del tiempo y su fluir, muchas veces lento y desesperante. La única acción del filme consiste en el zoom de una cámara fija; todo parte desde un amplio panorama del interior de una construcción, y el recorrido termina en el acercamiento de una fotografía del mar hasta llegar a las olas. Sin embargo, dentro de esta falsa continuidad (por los cambios de filtros de color, las transiciones de iluminación –de día a noche-) hay una serie de acontecimientos y “dramas” humanos de creciente importancia, entre ellos, un hombre que se desploma y cae al suelo, y una mujer que de pronto entra y ve el cuerpo “pensando” que está muerto.

                                                   "Wavelength" (1967) de Michael Snow.

Fuentes consultadas:
Film Reference. “Wavelength” por P. Adams Sitney. En http://www.filmreference.com/Films-Vi-Wi/Wavelength.html (Consultado el 28 de octubre de 2012).
Off Screen. Essays – The Michael Snow Dossier. Wavelength Revisited” por Donato Totaro. En http://www.horschamp.qc.ca/new_offscreen/wavelength.html (Consultado el 28 de octubre de 2012).


David Hockney y sus collages de fotografías



David Hockney (1937-) es un pintor, grabador, escenógrafo y fotógrafo inglés. Desde que estudiaba en la Escuela de Arte de Bradford, mostró una gran habilidad como dibujante, pero sobre todo, un profundo interés en diversas disciplinas, lo cual lo motivó a incursionar en distintas áreas y convertirse en uno de los artistas británicos más versátiles del siglo XX. A finales de 1963 se trasladó a California, en los Estados Unidos, donde comenzó a plasmar en sus pinturas las fantasías de una vida sensual y desinhibida de jóvenes deportistas y atléticos en las piscinas rodeadas de palmeras y con un sol que parecía eterno.

 Portrait of Nick Wilder, 1966



 Portrait of an Artist (Pool with Two Figures), 1971

Hockney comenzó a producir collages de fotos a principios de la década de 1980, y los llamó joiners (“carpinteros”). Cuando tenía las imágenes las organizó en un mosaico para crear imágenes compuestas. Las fotografías las toma desde distintos ángulos y perspectivas y en diferentes momentos. Los temas que representa son el retrato, el paisaje, la naturaleza muerta, y la abstracción. Sus collages de fotos son como una reminiscencia de la pintura cubista de principios del siglo XX.
 
 Pearblossom Highway, 11-18th April 1986 #2


 Place Furstenberg, Paris, August 7,8,9, 1985 #1




Fuentes consultadas:

TATE. “David Hockney”.
(Consultada el 29 de octubre de 2012)

Daily Art Fixx. “David Hockney” de Wendy Campbell.
(Consultada el 29 de octubre de 2012)

Me desvanezco

En esta vida hay dos cosas seguras e inherentes a todo ser humano: el cuerpo y la muerte. Todos poseemos un cuerpo, distinto en tamaño y forma, pero  idéntico en cuanto a funcionamiento y procesos; todos nos vamos a morir, variará la manera y las circunstancias que acompañen el suceso, pero tarde o temprano nos quedaremos sin aliento y nuestro corazón emitirá un último latido; y todo aquello que fue objeto de afectos, que se almacenó en la memoria del cuerpo de desvanece junto con ese último latido.
 ¿Y entonces qué queda? Las reminiscencias de un pasar efímero por este mundo capturadas en imágenes, la esencia misma de aquél que hace falta aprehendida en objetos, el mirar cotidiano a una caja de recuerdos… Eso es precisamente lo que permanece, la mirada, recuerdos, pequeños corpúsculos de luz que oscilan alrededor de cuerpos danzantes y de objetos misteriosos, pequeños corpúsculos que se asemejan a partículas de polvo, a la ruina.
Entonces sé que me desvanezco, condenada tal vez a la nada, con la esperanza de que mi figura permanezca activa en imágenes, mi esencia se encapsule en mis cosas favoritas y que sean descubiertas y vueltas a descubrir al pasar de los años.
Precisamente la inquietud de desvanecer y capturar  momentos fugaces antes de que la inexistencia los atrape primero, es lo que el canadiense André Petterson explora en su trabajo, son instantes y situaciones aparentemente sin ninguna trascendencia, pero cargadas de una poderosa poética, que le permiten al espectador culminar la obra del autor  a través de la mirada.






Y el vieto sopla distante...
Y yo me desvanezco...

Rodrigo Moya

La fotografía de prensa en México es un campo de difíciles condiciones, en los que el ritmo y múltiples actividades por cubrir, restringen muchas veces la capacidad de mirar detenidamente el mundo y potenciar las posibilidades fotográficas. Este no es el caso de autores como Nacho López o Agustín Jiménez, tampoco de Rodrigo Moya. “Re-descubierto” hace diez años, sus recuerdos como fotógrafo activo comprenden de 1955 a 1968, años de importante convulsión social en México y otros países latinoamericanos. Las fotografías de Moya reflejaron las contradicciones de ese momento, como una forma de resistencia al poder.


Señala la historiadora del arte Rosa Casanova que “fueron años cruciales para la gestación del México contemporáneo, sobre el que falta aún mucho por investigar y dilucidar en el ámbito de la fotografía”. La fotografía de Rodrigo no es sólo documental, sino crítica, él menciona no haber pensado que alguna de sus imágenes pudiera considerarse artísticas, tampoco en la posibilidad de exponerlas en locales que no fueran “sindicatos, asociaciones progresistas o universidades”. (1)


Con una convicción social de retratar lo que nadie quiere ver y con la habilidad de encuadrar la realidad como lo hizo, Moya abandonó la fotografía después de la muerte del Che Guevara, pensaba que su foto estaba fuera de tiempo. Es así que hasta hace poco su archivo vio la luz y ha recorrido los más importantes foros del país y del mundo. Una reivindicación histórica pero también una peligrosa manera de darnos cuenta que ese pasado, esa desigualdad y ese desequilibrio social  son vigentes.


(1)     Catálogo de la exposición “Fuera de Moya”. Universidad Veracruzana. México, D.F., mayo de 2002

Nixon en París hoy.


La Eric Dupont Gallery (París) presentará a partir de octubre 27 hasta diciembre 8, 2012 fotografías de Nicholas Nixon, artista estadounidense.

Desde 1970 Nicolas Nixon ha decidido dedicarse al retrato y la fotografía documental. Por primera vez, el Eric Dupont Gallery expondrá su obra a través de cuatro series emblemáticas: Las hermanas Brown, Personas, Bebe y yo y Ciudades.

La exposición se inicia con retratos, imágenes de parejas o incluso el propio artista junto a su esposa. Los espectadores se sienten atraídos por las obras. Según Slash Magazine, "la intimidad de los cuerpos humanos entrelazados fortalece lazos entre los espectadores y el sujeto." Además, descubrimos imágenes donde una arquitectura urbana particular "hace que las fotografías se esparzan en otra dimensión."

Las obras de la serie Hermanas Brown - El ciclo más famoso - son testigos de la fotografía y la vida de Nicholas Nixon. Durante 37 años, desde 1975, le tomó fotos a su esposa y sus tres hermanas, siempre en el mismo orden, en diferentes posiciones. La evidencia de su belleza es también la prueba del paso del tiempo y su amor fraternal. De hecho, toda sus retratos cuestionan las relaciones, el amor, la amistad, y las uniones familiares y sociales. Nixon va de la intimidad a la universalidad, por medio de casos individuales ilustra ideas generales.




"La niebla como consuelo de la soledad"




La primera vez que vi una fotografía de Antony Crook fue la portada que hizo para el disco "Hardrock will never die but you will" de la banda de escocesa de post-rock Mogwai. La fotografía es una vista de la ciudad de Nueva York en donde se aprecia un montón de luces de autos, edificios pero al mismo tiempo cielo, las copas de los árboles y el río Hudson. Los colores de la imagen me encantaron. El cielo se muestra cercano al anochecer y al fondo se pierde el puerto por la niebla. Al abrir el disco me encontré con otra fotografía, de la bahía del río Hudson, probablemente al amanecer, todo es azul, en distintos tonos, con bruma, borroso. De inmediato quise saber de quién se trataba y descubrí el trabajo de este fotógrafo nacido en Bolton, Inglaterra que actualmente vive y trabaja en Nueva York. En la obra de Antony Crook encontré paisajes que me hicieron sentir frío, situaciones solitarias y espacios abiertos frente a la naturaleza, bosques nevados, caminos repletos de árboles inundados de niebla, momentos que parecen silenciosos, de instrospección, algún personaje solitario que mira de frente al paisaje y nos da la espalta, como una suerte de parafrasis al "Der Wanderer über dem Nebelmeer" de Caspar David Friedrich. Esa sensación de ser un visitante silencioso en sus fotógrafías me encantó, pareciera que cuando las veo todo se detiene y la imágen puede suceder frente a mí, que de igual forma estoy como el viajero frente al mar de nubes.

A la par con su trabajo de fotografía,  Crook también trabaja con vídeo, en el 2010 realizó "Thirty Century Man" un film en el que sigue al ciclista James Bowthorpe, quien rompió el record mundial al dar la vuelta al mundo en bicicleta. El vídeo muestra a Bowthorpe pedaleando por una carretera en los bosques de Noruega y suena en loop la canción "How to be a Werewolf" de Mogwai, la suma de el paisaje y la canción, dan la sensación de que el ciclista viajero, va en soledad, navegando la tierra. Actualmente Antony Crook se encuentra trabajando The Hudson River Project, un film que realizará junto con James Bowthorpe en el cual el ciclista recolectará pedazos de madera, metal y otros materiales de la basura y callejones de Manhattan, para consturir una balsa que lo lleve a recorrer el Hudson River desde su inicio en las montañas Adirodack y bajar hasta la bahía en Nueva York. 

Otra de sus obras, en mi opinión una de las más potentes, es el vídeo que realizó para la canción "San Pedro" de Mogwai, en el cual un caminante anónimo a quién nunca le vemos el rostro, es seguido por una cámara por las solitarias, sucias y nevadas calles de una ciudad, como haciendo referencia al concepto de flanéur del que habla Walter Benjamin. El títlo de esta entrada alude a una cita del alemán, por el hecho de que en el trabajo de este fotógrafo inglés, a través de la imágen de la ausencia, el frío y la niebla es posible alcanzar el consuelo de la soledad.

Para conocer el trabajo de Antony Crook puedes visitar su página oficial y su canal en vimeo.










Enrique Metinides: fotógrafo de nota roja


Enrique Metinides (Ciudad de México, 1934) fotógrafo de las escenas de crimen y accidentes de la Ciudad de México. Fascinado por la tragedia que pareciera ficción, persiguió las notas rojas durante 50 años. Metinides conocido como "El niño"empezó su carrera a los 10 años de edad y se retiró cumplidos los 59 años. Es considerado por muchos el Weegee mexicano.

La vendedora de nopales Tiburcia González victimó a Gregoria Cruz por viejas rencillas, con el cuchillo que sostiene el policía. Tiburcia no huyó por o dejar a sus hijos...México, Marzo, 1968

Sin duda son las macabras imágenes lo que más llama la atención en las fotografías de este fotoperiodista. Sin embargo su trabajo va más allá. Metinides es un cronista de lo trágico, que a través de sus imágenes nos relata terribles sucesos que ocurrieron en todos los rincones de la ciudad que transitamos; una suicida que se ahorca en el árbol más viejo del bosque de Chapultepec, otra que se lanza de la torre latino, una reconocida periodista que pierde la vida en la coalición de dos autos en la avenida Chapultepec con Monterrey, decenas de electrocutados en postes de luz mientras tratan de robar electricidad.

Sin título, 1977. 


Adela Legorreta Rivas atropellada por un  Datsun, 1979.


Suicida en la Torre Latino, 1993

Además de la tragedia registrada en la obra de Metinides podemos percibir también la historia de la ciudad de México, su vasto repertorio documenta todo tipo de cambios en la infraestructura, los vehículos, la vestimenta, incluso las prácticas policíacas.

Fue su afición, desde niño, por las películas de gángsters, de persecuciones, de balaceras lo que lo introdujo en este trágico y macabro mundo de accidentes de autos, de aviones, de atropellados, de asaltos, asesinatos, electrocutaciones, ahogados.
A los 10 años, su padre le regala una cámara y una bolsa de rollos, empieza fotografiando accidentes de autos. Más tarde por inverosímil que pueda parecernos hoy en día,  son los policías que frecuentaban el restaurante de su padre, quienes lo invitan a las estaciones de policía a fotografiar a personas arrestadas y  cadáveres. A los 11 años corre a fotografiar un accidente de auto cerca del restaurante de su padre, ahí un fotógrafo del periódico La Prensa lo descubre y lo invita a trabajar con él. Para entonces el niño Metinides se acostumbra a ver entre 30 y 50 cadáveres por día. A los 14 años ya era asalariado también del periódico El Zócalo y trabajaba como freelance para revistas como Alarma!, Crimen, y nota al Crimen.

Metinides transita de la foto en blanco y negro a la de color. A pesar del “morbo” que etiqueta a sus fotografías, en sus imágenes rara vez vemos sangre. La principal característica de sus fotografías era la práctica de no sólo fotografiar el accidente o las víctimas sino la tan característica multitud de mirones.  Metinides busca mostrar todos los matices de la tragedia pero  a veces también con el afán de contribuir en la resolución de crímenes buscaba el ángulo perfecto que pudiera fotografiar la mayor información posible que pudiera ayudar a descifrar los motivos del accidente o incluso al asesino oculto entre la multitud. Asimismo a diferencia del resto de fotógrafos de nota roja, Metinides se distinguía por no tomar sólo 2 o 3 fotografías y marcharse sino que encontramos en su quehacer reportajes completos, historias trágicas que forman parte de
la memoria de la Ciudad de México.