Tina Modotti. Me considero fotógrafa y nada más

27 MAYO, 2015 BY SOTTOACQUA


A partir de mañana día 28, se podrá ver la exposición de Tina Modotti dentro del recorrido oficial de PhotoEspaña 2015. En este texto de 1929, habla de su visión sobre la fotografía y de cómo ésta debe servir como documento histórico.

Tina Modotti. Campesinos mexicanos leyendo el periódico, 1928

"Siempre que se emplean las palabras “arte” o “artístico” en relación a mi trabajo fotográfico recibo una impresión desagradable, debida seguramente al mal uso y abuso que se hace de ellas.
Me considero una fotógrafa y nada más, y si mis fotografías se diferencian de lo generalmente producido en este campo, es que yo precisamente trato de producir no arte, sino fotografías honradas, sin trucos ni manipulaciones, mientras que la mayoría de los fotógrafos aún buscan los “efectos artísticos” o la imitación de otros medios de expresión gráfica, lo cual resulta un producto híbrido y no logra impartir a la obra que producen el rasgo más valioso que debería tener: LA CALIDAD FOTOGRÁFICA".

Mucho se ha discutido en estos últimos años sobre si la fotografía puede o no ser una obra de arte compartida con las demás creaciones plásticas. Naturalmente las opiniones varían entre unos que sí aceptan la fotografía como un medio de expresión igual a cualquier otro; y los otros, los miopes, que siguen mirando a este siglo veinte con ojos del siglo dieciocho y que, por lo tanto, son incapaces de aceptar las manifestaciones de nuestra civilización mecánica. Pero para nosotros, los que empleamos la cámara como una herramienta, o como el pintor emplea su pincel, no nos importan las opiniones adversas, tenemos la aprobación de las personas que reconocen el mérito de la fotografía en sus múltiples funciones y la aceptan como el medio más elocuente y directo de fijar o registrar la época presente.


Tampoco importa saber si la fotografía es o no arte; lo que sí importa es distinguir entre buena y mala fotografía. Y por buena se debe entender aquella que acepta todas las limitaciones inherentes a la técnica fotográfica y aprovecha todas las posibilidades y características que el medio ofrece; mientras que por mala fotografía se debe entender aquella que está hecha, se podría decir, con una especie de complejo de inferioridad, no apreciando lo que la fotografía tiene de suyo, de propio, y, en cambio, recurriendo a toda clase de imitaciones, dando estas obras la impresión de que el que las hace tiene casi vergüenza de hacer fotografías y trata de esconder todo lo que hay de fotográfico en su obra, sobreponiendo trucos y falsificaciones que sólo pueden agradar a los que tienen un gusto pervertido.

La fotografía, por el hecho mismo de que sólo puede ser producida en el presente y basándose en lo que existe objetivamente frente a la cámara, se impone como el medio más satisfactorio de registrar la vida objetiva en todas sus manifestaciones; de allí su valor documental, y si a esto se añade sensibilidad y comprensión de asunto, y sobre todo, una clara orientación del lugar que debe tomar en el campo del desenvolvimiento histórico, creo que el resultado es algo digno de ocupar un puesto en la producción social, a la cual todos debemos contribuir.

Introducción a la exposición de 1929 en la biblioteca Nacional de México.

Tina Modotti, manos sobre una pala, 1927.



Scott Typaldos: primer lugar en el "Contemporary Issues" de los "Sony Awards"

El recién premiado fotógrafoScott Typaldos presentó "Butterflies" en donde representa la enfermedad mental como una mariposa. La idea de las mariposas viene de la representación griega de alma, son la representación del alma con sus delgadas y delicadas alas. Estas mariposas están atrapadas en cuerops de hombres con desórdenes mentales.
Foucault encuentra a los locos atrapados y marginados, un ejemplo de aplicación del biopoder,sin embargo es en estos ambientes donde la moral no limita la naturaleza humana.
En medio de los personajes que refieren la vergüenza social el fotógrafo pasaba, se convertía en un visitante cotidiano perpetuando lo perpetuado: la locura humana congelada en blanco y negro recordándonos que siempre ha estado ahí, acompañándonos, como los muertos nos recuerdan que a cualquiera le puede pasar, pero no nos sacan las lágrimas, sino sólo el miedo y la incertidumbre, la curiosidad y hasta el asco. 





“How We See (Como Vemos)”,  exposición de Laurie Simmons en el 
Museo Judio, Nueva York, 13 de marzo a 16 de agosto, 2015
La artista estadounidense Laurie Simmons ha estado toda la vida fotografiando muñecas. Su obsesión por ellas le ha hecho llevar a cabo una exposición dedicada a las Doll Girls, una tribu urbana de mujeres que quieren parecer muñecas. How We See, la ultima muestra fotográfica que ha preparado la artista, se puede ver en el Museo Judío en Nueva York hasta el 9 de agosto. 

Las seguidoras de esta corriente- Doll Girls-buscan asemejarse a una muñeca, independientemente de si es de una marca (como una Barbie) o de dibujos animados. La artista asegura que las Doll Girls se nutren del culto a la propia imagen en un mundo dominado por las redes sociales. "La brecha entre la vida real y la artificial cada vez es mayor debido a la permisividad de los medios de comunicación y las plataformas sociales online", señala la artista. 

Laurie Simmons y las chicas que quieren parecer muñecas  por Jose Angel Gonzalez

Publicado en ARTREND 04-17-2015

Después de una vida entera haciendo fotos de muñecas, entre ellas de las muy sexuales Love Dolls, fabricadas en Japón, con silicona y tanto realismo que están muy cerca de parecer de carne y hueso, la artista estadounidense Laurie Simmons (Nueva York, 1949) ha empezado a retratar a chicas reales. No obstante, parece empeñada en mantener la obsesión: sus modelos quieren ser, y lo parecen, como muñecas. 

How We See (Como vemos), la última serie de trabajos de Simmons, está directamente basado en la comunidad de las Doll Girls (Niñas-muñeca), una de esas tribus que ha prosperado con las redes sociales —no hay más que buscar la etiqueta #dollgirl para darse cuenta del calado del fenómeno—. Son adolescentes y no tan adolescentes que aspiran a tener el mismo aspecto que una muñeca de juguete, tanto de una marca determinada, como Barbie, o imitando a personajes de series de dibujos animados anime de Japón o Corea, donde la práctica del animegao busca emular, en aspecto y personalidad, a un personaje dibujado.

Las fotos de Simmons, que se exponen hasta el 9 de agosto en el Museo Judío de Nueva York, se nutren del "culto a la propia imagen en un mundo dominado por las redes sociales". La artista retrata a chicas que parecen tangibles —y lo son—, pero están dotadas de "ojos sobrenaturalmente grandes y chispeantes", justo como las muñecas orientales.









Cuando el espectador se fija un poco más en la rareza de la mirada logra percatarse de que los ojos están pintados, con gran realismo, sobre los párpados de las modelos, uno de los usos habituales entre las Doll Girls para asemejarse a los seres de plástico o dibujados que son su ideal de belleza. No es el único rito de la tribu, que tiene concesiones mucho más radicales: la cirugía estética, por ejemplo. 

Simmons desea resaltar la rapidez con que se pueden elaborar "versiones alternativas" de uno mismo mediante la rapidez de los smartphones y la publicación inmediata de la imagen deseada en plataformas que se nutren de la "alimentación incesante" como Instagram, Facebook y Twitter, donde es posible aparecer, transformarse y desaparecer a una velocidad endiablada.

Interesada desde el comienzo de su carrera por el enmascaramiento y los disfraces como extensiones fantasmales o proyecciones psicológicas del ser humano, la artista explora "la brecha cada vez mayor entre la vida real y la artificialidad" mediante la permisividad de los medios de comunicación y las plataformas sociales en línea.

Sus chicas con mirada y aspecto de muñeca le sirven para poner en juicio las nociones contemporáneas de belleza, identidad y personalidad y también para investigar "cómo la individualidad se puede montar a través de la lente distorsionada de la belleza idealizada". 

Años antes de que las tecnologías digitales fuesen comunes en la vida diaria, Simmons se dedicó a construir mundo imaginarios con pequeños seres humanos, desde casas de muñecas habitadas por familias modelo según los cánones sociales mayoritarios en Early Color Interiors (1978-1979), hasta muñecos de ventriloquia de apariencia humana en Talking Objects (1990-1992). Más recientemente trabajó con el cosplay japonés en Kigurumi (2014). 

El hilo conductor de la obra de la artista es el examen de la autopercepción y la creencia de que esta se revela con mayor exactitud "a través de aproximaciones, sustitutos y suplentes de nosotros mismos". El trabajo de Simmons ha adquirido gran notoriedad social en Instagram, donde tiene más de 70.000 seguidores.


XV Seminario de Fotografía y Periodismo

Es un Seminario dirigido a profesionales o estudiantes en la materia, cuenta con un significativo colectivo de renombrados fotógrafos y periodistas de nivel nacional e internacional, que alternan en la programación diaria las sesiones teóricas con las prácticas, análisis de trabajos de los alumnos y proyecciones audiovisuales. Se trata de un intenso programa de trabajo que ha obtenido excelentes resultados desde su inicio y que está enfocado principalmente, al análisis de las experiencias de los grandes de la fotografía para con ello ofrecer una visión clara de esta importante actividad artística y comunicadora. La incorporación en los últimos años de talleres de autor específicos, ha aumentado el interés de los participantes. Un año más, los asistentes tendrán la oportunidad de optar con sus trabajos a las “Becas Albarracín”, que premian a cinco artistas noveles y a un profesional.


http://fundacionsantamariadealbarracin.com/seminario-de-fotografia-y-periodismo